REFLEXIONES SOBRE LAS REFLEXIONES DE J. VERSTRYNGE
(Respuesta crítica de COMUNISTES DE CATALUNYA por alusión de J.Verstrynge a la lucha de clases y al comunismo en su artículo: "Reflexiones sobre la cobardía política"-del AMI, la mundialización y la izquierda acomodada- publicado en El Viejo Topo del mes de mayo de 1998).
¿Por qué "la izquierda de la izquierda" habla en general en términos
políticos y elude el análisis social? ¿No estamos ante el retrato de Dorian
Grey alardeando de juventud política y visitando a escondidas en la
buhardilla el retrato social de unos políticos e intelectuales de clases
medias corrompidas y caducas política e ideológicamente por una
superabundancia económica y un alto estatuto social ganados a cuenta de la
plusvalía de los trabajadores y de los superbeneficios imperialistas del
capital. (ver "España va bien", Comunistes de Catalunya, 24 de marzo de
1998).
Ya sabemos que plantear estas preguntas no es políticamente correcto y encima es pasarse un pelo. Pero la realidad socioeconómica es más tozuda que las fantasías y manipulaciones político-ideológicas.
¿Por qué esa "izquierda de la izquierda" se escandaliza de que Blair quiera crear un nuevo espacio entre la vieja izquierda y la nueva derecha? ¿Acaso no es eso el centro social de las clases medias burguesas que quieren salvar sus privilegios cuidando eficaz y sigilosamente los beneficios imperialistas del capital y aumentando las plusvalías que este extrae del trabajo? Y lo típico de estas clases medias es agarrarse con desesperación al estado del bienestar de la burguesía. Son burguesía nacional estatalista que no habla nunca de los beneficios imperialistas de las empresas transnacionales.
Se declaran abiertamente defensores del interés nacional de los Estados y ocultamente cultivan los beneficios imperialistas transnacionales e identifican hipócritamente el interés del pueblo con el interés del Estado, el Estado del capital. Ocultan que el Estado es un instrumento del capital y que en lugar de debilitarle en sus funciones clásicas (dominio y represión de clase) lo refuerzan en el ámbito nacional, continental e internacional.
Lo de Verstrynge y la izquierda europea es eurocentrismo capitalista de clases medias.
"La más absoluta libertad de circulación de capitales", que propicia AMI y de la que se escandaliza J.V. es simplemente el más absoluto desarrollo del capitalismo a escala mundial con lo cual no solo agotará su ciclo sino que pondrá en pie de guerra cada vez más enemigos decididos a enterrarle de una vez por siempre. A Verstrynge le horroriza el que "el planeta entero es como un cinturón de parados, tirando los salarios hacia abajo y hacia arriba los beneficios del capital". Eso es el capitalismo poniendo en pie de guerra a sus enterradores y eso no le gusta a J.V.
J.V. cita textos de AMI: "Cualquier país que cambie por ley las condiciones de rentabilidad del capital foráneo, disminuyendo los beneficios de este, (subir el salario mínimo) debería indemnizar a los inversores afectados". ¡Horror! Dice J.V. adorador del capitalismo nacional y del beneficio imperialista, y espantado ante el "capitalismo radical".
No es científico lo del "capitalismo radical". El capitalismo tiene sus leyes independientemente del radicalismo de los capitalistas. Los gobiernos nacionales (Sr. Verstrynge entérese) son los gestores no solo del capitalismo "nacional" (que es imperialista) sino sobre todo del capitalismo internacional inevitable históricamente. Su análisis se aproxima a Le Pen.
¿Por qué Jorge Verstrynge ha expresado con tanta claridad el pensamiento de "la izquierda de la izquierda?" Simplemente porque no tiene un pasado comunista o socialista y por tanto tiene la ingenuidad y la sinceridad del converso. Y cree en lo que dice porque es lo que aprendió desde el momento tardío de su conversión a la izquierda. Gracias Sr. J.V por el estado de pureza de su pensamiento izquierdista de hoy día que aclara el pensamiento de la izquierda actual. Vd. , al menos, no es un tránsfuga de la izquierda disfrazado de izquierdista. Vd. es la izquierda de hoy día en estado puro e inocente. Tiene tal sentido del bien que a los medios de producción los llama bienes de producción. Son los bienes del capitalista, claro es en un sentido amplio. Y Verstrynge habla de nuevo del "capitalismo radical" como si hubiera un "capitalismo moderado" por la bondad de ciertos capitalistas. Frente al AMI, nos dice J.V., Le Monde, le Monde Diplomatique, Marianne (esta revista señala que AMI "abole las naciones en beneficio del trust") y Le Nouvel Observateur, cierran filas: "¡es el enemigo! ¡es un golpe de Estado! ¡es un escándalo!".
¡Oh, las sensibles almas bienpensantes de todos esos ideólogos de la burguesía! Se horrorizan ante el inevitable desarrollo del capitalismo... y sobre todo ante las consecuencias revolucionarias que trae y traerá cada vez más. Los beneficios imperialistas unen a la izquierda, centro y derecha europeas que al mismo tiempo se disputan su reparto mientras millones de parias mueren de hambre en todo el mundo.
¡Sr. Verstrynge! Ya no hay capitales nacionales, ni el del tendero de la esquina pues vende productos internacionales. Todo es multinacional, todo está internacionalizado, interelacionado... hasta los Estados nacionales. Por eso nunca fue tan imperativo el ¡proletarios de todos los países, uníos!
La burguesía europea se mueve entre el máximo beneficio y el miedo a las explosiones sociales; entre la fuga hacia delante sin frenos o con ciertos frenos. La defensa del Estado nacional y de bienestar frente a Maastrich es una reivindicación del fascismo nacionalista que el gran capital financiero sabrá utilizar y poner al servicio de sus fines. El fantasma de la revolución estremece el bienestar de las clases medias y de su Estado. Verstrynge dice, ingenuamente escandalizado, que AMI supone "para los inversores, todos los derechos, para los Estados, todos los deberes". Los capitalistas crearon precisamente para eso su Estado. La teoría izquierdista moderna del Estado corresponde a un fascismo llorón y nostálgico. Ahora se entiende la "perversidad" del leninismo y el antileninismo de los ideólogos de la Izquierda. Un puñado de hombres hizo lo que parecía imposible. Eran marxistas que marchaban con la historia. La lucha de clases es una guerra muy prolongada y no puede plantearse cada combate como el decisivo. Es preciso acumular fuerzas de forma paciente e inteligente; es preciso acompañar a las masas en su experiencia, que es su escuela. Aprovechar todas las contradicciones del enemigo. Sumar, no restar en la lucha. La línea política correcta es indispensable y luego saber moverse. ¡Batir a los enemigos por separado y en su momento! No juntar a todos los enemigos y enfrentarse con ellos. Y no aliarse con los fascistas, sea cual sea su pelaje. Una vez en la línea correcta las alianzas circunstanciales o temporales son imprescindibles. Y neutralizar enemigos...
Por su parte los ideólogos de la "izquierda de la izquierda" defienden el interés nacional, el capitalismo nacional y el Estado nacional. El interés nacional es el de ellos como clase media y ahí van incluidos, pero no declarados, los beneficios imperialistas. El capital nacional no existe como tal en Estado puro. Se está internacionalizando a velocidad de vértigo y el mercado nacional también. El Estado nacional si existe como instrumento de dominio de clase del gran capital y de bienestar y alto estatuto social para las clases medias.
Estamos ante el Estado que garantiza los procesos de producción y reproducción capitalistas y la represión que les acompaña. El Estado de los recortes sociales de todo tipo. El Estado de las cárceles, de los policías y servicios de inteligencia, el del ejército profesional y de los jueces; el de los parados; el de los contratos precarios y de la enseñanza precaria, el de las personas en estado de desahucio; el de la sanidad en estado de coma; el de las pensiones en estado de desmantelamiento... Es el Estado capitalista de los ideólogos de las clases medias que les gustaría pararlo en el tiempo y el espacio para perpetuar su bienestar.
Dice Verstrynge citando a Pottier: "No cabe progreso social si prosigue el actual proceso de globalización. En los países industrializados la inmigración debilita el poder negociador de los asalariados frente a sus empleadores". En general los "extraeuropeos" (textual de J.V.) ocupan puestos de trabajo que los europeos no quieren.
Pero el planteamiento de J. Verstrynge va configurando una ideología fascista de ultraizquierda. Lo que teme J.V. es la revolución que saldría de la "moderación" salarial generalizada que el capitalismo irá impulsando con su mundialización.
Verstrynge vuelve a Pottier: "La mundialización provoca la puesta en competencia más directa de los asalariados del mundo entero, con tendencia a la igualación hacia debajo de las condiciones salariales y de las remuneraciones".
Y frente a esto, lo que defienden los ideólogos de "la izquierda de la izquierda" es defender el Estado nacional de bienestar y los beneficios imperialistas.
Echar la culpa de todo al pensamiento único del capitalismo no tiene nada de marxista; sería otorgarle excesivo poder al pensamiento y ningún origen material. Si hay un pensamiento único capitalista es precisamente porque el capitalismo tiene unas leyes objetivas que marcan su andadura no dejando apenas margen para su modificación y sí mucho beneficio a los capitalistas. La crítica de "la izquierda de la izquierda" y en general de la izquierda al pensamiento único es por no aceptar el capitalismo otro pensamiento al lado del único: el de la izquierda. Querer reformar el capitalismo en el marco de las relaciones de producción capitalistas es lo mismo que buscar la cuadratura del círculo. Por eso un ideólogo del laborismo, con ese punto de realismo inglés, afirmó hace poco que "no hay izquierdas y derechas sino buenas o malas administradores de la economía".
Así que tenemos el pensamiento único de la derecha y el pensamiento único bis de "la izquierda de la izquierda". Juntos forman los dos carriles por los que se desliza rauda la ideología del capital y los beneficios imperialistas.
"La revolución quebró contra la democracia" dice J. V citando a F. Khan. Ahí sí que asoma la oreja democráticoburguesa de J.V. La revolución bolchevique fue posible gracias la más amplia y profunda democracia directa de la inmensa mayoría del pueblo. La toma del poder en la revolución socialista iniciada en octubre de 1917 no tuvo absolutamente nada de sangrienta, en cambio la guerra mundial de 1914-18, desatada por los Estados capitalistas e imperialistas enfrentados entre sí por el reparto del mundo, sí que fue un genocidio aún no reconocido. Y la guerra desatada por las potencias imperialistas contra el poder soviético, para intentar restaurar el capitalismo en Rusia, fue otro genocidio del capitalismo que alimentó y armó una gran guerra civil con intervención de tropas extranjeras contra la revolución social rusa, la más profundamente democrática de la historia del mundo.
Hoy, los vencedores escriben la historia a su gusto y a su medida, desvergonzadamente.
Jorge V. citando nuevamente a Khan señala: "... miseria que se instala; peligroso retorno de la lucha de clases... empresarios aplastados por las cargas, excluidos del crédito..." A J.V. y Khan lo que más les preocupa es ese "peligroso retorno de la lucha de clases". Y entonces J.V. cita a un tal Benamou que ha "buscado y hallado" en los parados "la punta de lanza de un nuevo proletariado". Y define sin rubor la "nueva clase obrera como aquella compuesta por personas que solo obtienen rentas de su trabajo". ¿Qué rentas y qué trabajo? Ni J.V., ni Khan, ni Benamou, ni Bursaid aclaran nada. En esa "clase obrera nueva" caben y están en el mismo nivel el director de la fábrica, que solo tiene rentas de su trabajo como director (aunque sean muchos millones), y el obrero de la cadena que produce la plusvalía.
Está muy mal y es muy incorrecto políticamente hablar a estas alturas del siglo de plusvalía, pero es que la plusvalía está ahí desde que Marx descubrió el mecanismo del enriquecimiento del burgués a través de la producción y comprando la fuerza de trabajo del obrero, y esa plusvalía no ha desaparecido del sistema capitalista, bien al contrario, ha aumentado escandalosamente. De donde ha desaparecido por completo es del lenguaje refinado de los ideólogos y políticos de la izquierda y de la "izquierda de la izquierda".
Así que al final la revolución de J.V. y cía, su revolución "radical" consiste ni más ni menos -aunque más bien menos- en que "los asalariados se unan a los parados... acorralando a la patronal (significando esto) una nueva posibilidad para las 35 horas..."
Es el parto de los montes: las 35 horas como revolución y límite de la revolución. Y J.V. define quien es el director de la revolución: "la Izquierda", con mayúscula, añadiendo "si la revolución no la hace la Izquierda (la izquierda del Estado del bienestar y de los beneficios imperialistas), la harán otros, solo que será mera reacción". Es decir, para J. V. si la revolución viene por la lucha de clases, será "mera reacción". Esta es la vieja idea y el viejo lenguaje de los fascistas.
Gracias otra vez a Jorge Verstrynge por su sinceridad y por todo lo que aclara desde las páginas del Viejo Topo. Al final de su conversación "el nuevo Verstrynge" se encontró con el "viejo Verstrynge" lugarteniente de Fraga Iribarne "el demócrata".
¡Señores profesores de la "izquierda"!: Uds. no podrán evitar que su mierda de mundo capitalista se hunda como se hundió el mundo de la esclavitud y el mundo de la sociedad feudal. Y el mundo siguió dando vueltas y seguirá dando más vueltas.
Sobre las 35 horas: la idea original fue la de "repartir el trabajo" consigna absolutamente antiobrera mientras los capitalistas se reparten cada vez mayores plusvalías del trabajo de los obreros. La producción tiene un crecimiento anual del 8% mientras los medios de producción crecen solo el 0,6% anual. La reivindicación de las 35 horas supone quedarse muy por debajo de cuando hace muchas décadas comenzó la lucha por las 40 horas mientras los "amarillos" planteaban la semana de 50 horas o 48, e ir disminuyéndola gradualmente. Triunfó las 40 horas y no se hundió el capitalismo que siguió expandiéndose.
Hoy la jornada de 6 horas con 5 días de trabajo semanal y sin disminuir ni una peseta de los salarios, deja a nuestros capitalistas en una situación aún muy desahogada y con mayores plusvalías que en el resto de Europa, donde el salario mínimo es el 66% del salario medio de los trabajadores, mientras aquí en los territorios del Estado español es del 30%. Y con 4 millones y medio de parados, es decir, el 30% de la población activa, pesar de lo que digan las estadísticas oficiales y para oficiales.
Las 6 horas permitirían los 4 turnos en fábrica y otras empresas, con óptimo rendimiento de sus capacidades de producción, y sobre todo no quedaría un solo trabajador sin su puesto de trabajo en un límite máximo de un año. Esto incrementaría las inversiones productivas del capital. Indudablemente todo ello comportaría una subida general de salarios, encajable y saludable para el sistema.
Todo trabajador en un plazo máximo de tres meses pasaría a ser fijo. Ni un contrato por debajo de esas condiciones.
Todas esas medidas son perfectamente asimilables por el sistema capitalista sin poner en peligro su existencia. Tire por donde tire el sistema no tendrá más que dos salidas: respetar los derechos y la dignidad de los trabajadores satisfaciendo sus justas y nada utópicas reivindicaciones o bien ellos mismos, los capitalistas, abrirán la vía revolucionaria poniendo la utopía al alcance de la mano de los trabajadores, y mientras tanto: ¡proletarios de todos los países, uníos!
COMUNISTES DE CATALUNYA
10 de junio de 1998.